La lección del sapoSi agarras un sapo,
lo pones en una olla con agua
y la llevas al fuego,
verás algo curioso.
El sapo se adapta.
Siente el cambio,
pero se queda.
El agua se calienta poco a poco
y él sigue ahí, ajustándose.

Cuando el agua llega a hervir,
al sapo le gustaría saltar…
pero ya no puede.
Está demasiado débil y cansado
por tanto adaptarse.

Muchos creen que lo mató el agua hirviendo.
Pero no.
Lo que lo mató fue no saber cuándo saltar.

Y así pasa con las personas.
Nos adaptamos a lo que duele,
a relaciones abusivas,
a trabajos que apagan,
a amistades que solo quitan.

Nos convencemos de que “no es tan grave”,
de que “podemos aguantar un poco más”.
Hasta que un día…
ya no tenemos fuerzas ni para salir.


Deja de adaptarte a lo que te quema.
Si algo te está destruyendo por dentro,
salta.
Salta a tiempo.
Tu vida vale más que tu costumbre.


No hay comentarios.:
Publicar un comentario