Mostrando las entradas con la etiqueta SIRENAS. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta SIRENAS. Mostrar todas las entradas

sábado, junio 01, 2013

CUENTOS, MITOS Y LEYENDAS: SIRENAS


CUENTOS, MITOS Y LEYENDAS: LAS SIRENAS

Cuentos, mitos y leyendas - Las sirenas

http://blogdepilbar.blogspot.mx/2013/01/cuentos-mitos-y-leyendas-las-sirenas.html

Las sirenas son seres de la mitología griega y ampliamente extendidos en las narraciones fantásticas.
Aunque en su forma original eran genios marinos híbridos de mujer ave posteriormente la representación más común las describe como hermosas mujeres con cola de pez en lugar de piernas.
La tradición las hacía habitar en una isla del Mediterráneo (Capri) frente a Sorrento, en la costa amalfitana.

 En el marco de la mitología griega las sirenas son criaturas ligadas al mundo de los muertos y las encargadas de transportar las almas al Hades.
 En época preclásica las sirenas adquirieron un carácter maligno de matiz monstruoso, pues el influjo irresistible de su canto llevaba intencionadamente a la perdición. Las naves que se acercaban a su isla acababan estrellándose contra las rocas y ellas devoraban a los marineros, dejando la costa repleta de huesos.
Las sirenas se observaron en el folclore británico como presagios de mala suerte.
Una leyenda muy popular en Gales es la de Murgen: En el siglo VI, una sirena fue capturada y bautizada en el norte de Gales, y se le enseñó la lengua nativa. Se dijo que no era pez porque cosía y hablaba, pero no era mujer porque podía vivir bajo el agua. La sirena figuró bajo el nombre de Murgen que quiere decir mujer que viene del mar.

 En Irlanda a los sirénidos los llaman merrows. Creen que el número de hembras es superior al de los machos, aunque estos son más feos que sus compañeras: un merrow masculino poseen dientes puntiagudos y rostro semejante a un cerdo.
Todos los merrows se caracterizan por las membranas de sus manos, su hostilidad hacia los humanos y sus prendas mágicas, que les permiten atravesar cualquier corriente oceánica.
 En la mitología escocesa una sirena llamada Ceasg o "doncella de las olas". La parte inferior de esta sirena es la de un salmón. Se dice que a aquellos que la capturan les concede tres deseos si la devuelven al agua, pero cuando un hombre se enamora de ella, la mujer-salmón lo seduce y lo arrastra a las profundidades
 En China las sirenas son una especie cuyas lágrimas se convierten en perlas preciosas. Las sirenas también pueden tejer un material muy valioso que no solo es ligero sino también hermoso y transparente. Debido a esto, los pescadores siempre tenían ganas de agarrarlas, pero el canto de las sirenas lo dificultaba.

 En otras leyendas chinas, las sirenas son unas criaturas maravillosas, hábiles y versátiles y estaba mal visto que los pescadores quisieran capturarlas.
 La leyenda danesa cuenta que los cantos de las sirenas embrujaban a los hombres del mar. En su capital Copenhague, un humilde pescador fue sucumbido por los cantos de una joven sirena mientras faenaba, entonces la Sirenita renunció a su inmortalidad a cambio de poseer el aspecto de una mujer. De esta forma,conseguiría mantener el amor de su príncipe.
 La Sirenita 'La pequeña señora del mar' es una escultura de bronce, que se encuentra en la ciudad de Copenhage y es el símbolo más prominente de la ciudad. Cumple 100 años este 2013.
 Las historias de sirenas también son muy famosas en la península ibérica, hay una gran cantidad de relatos acerca de mujeres-pez que seducen a los marinos, aunque en otros, estas ninfas son totalmente benevolentes.
 Es famosa en Cantabria la historia de La Sirenuca una sirena que antes fue humana. Su madre, harta de que la desobedeciera para ir a los acantilados, gritó "Permita Dios que te vuelvas pez", y así sucedió. Desde entonces, alerta con su canto a los marineros de que se acercan peligrosamente a los acantilados. Esta es una de las pocas sirenas completamente buenas de la mitología europea.
 En el País Vasco son muy populares los seres mitológicos llamados Itsas-Lamiak, que en castellano significa Lamias del mar. También se les llama Arrainandereak (mujeres-pez).
 Las Itxaslamiak peinan sus cabellos con peines de oro de los que dependen totalmente. Quien quiera dominarlas puede robarles el peine, aunque eso las enfurece, pudiendo ahogar al ladrón o traer mal tiempo a las costas. Sin embargo, no siempre son malas y a veces se enamoran apasionadamente de los marineros que rondan por las costas vascas.

 En la mitología extremeña también hay sirenas, pero éstas viven en los ríos, de los que salen para ahogar a los hombres después de seducirlos con sus cantos. Se cree que hay una sirena que nada por las aguas del Tajo y otra que cada noche de San Blas, sale de la fuente de Luná en Usagre para atraer y ahogar a sus víctimas.
 Aunque en la iconografía moderna las sirenas se representan por lo general como de abrumadora belleza, es probable que en la tradición clásica su único atractivo radicase en su voz, y que su apariencia fuese poco menos que monstruosa.

CUENTO DE UNA SIRENA / EL VIEJO Y EL MAR

Cuento de una sirena

El viejo y el mar
- Yo conocí una sirena.


La voz del viejo sonaba firme a unos metros de mi lugar en la barra. Recorría con los ojos cada espacio del que le devolvía la mirada en silencio, casi vacío como estaba. Hablaba sin un claro interlocutor, como si su historia fuese para todos los que pudiésemos oírlo. Como si se contara a sí mismo su memoria, repasando una anécdota que no quería que la vejez y el alcohol hicieran caer en la inmensa nada cegadora del olvido.

- En realidad no es que la conociera... yo no fui quién llegó a conocerla. – se corrigió inmediatamente, arrepentido, tratando de ganarse con aquella honestidad repentina algo de confianza en su trasnochada audiencia.

A pesar de su aspecto descuidado, sus arrugas improvisando violentos relieves en su rostro y los ojos profundamente dolidos por la de los años, lo cierto es que el viejo no daba ni un poco de pena. No fue lástima lo que hizo que me acercara hasta él y que le pidiera al detrás de la barra que llenara la copa del anciano. Tal vez fuera sólo curiosidad. A ciertas horas en que la noche misma comienza a debilitarse en su imperio de oscuridad, cuando el cansancio nos apresa pero se niega a arrojarnos a través del portal de la almohada, una historia puede ser más que bienvenida. Me acomodé junto al viejo notando que no era el curioso que se había acercado de alguna manera para escucharlo mejor. Una pareja de borrachos sentados contra una pared se inclinaron al mismo tiempo hacia la barra, una muchacha sentada sobre su novio que dormía apoyado sobre la mesa también giró lentamente para prestar atención al anciano. Cuando se dio cuenta de que yo había visto su movimiento miró para otro lado pretendiendo no estar interesada. “Anda, abuelito, cuéntanos una buena historia” podríamos haberle dicho. Pero como era de esperarse todos escuchamos guardando silencio.

“El que la conoció fue un joven... no supe su nombre.– bajó los párpados lentamente un momento, como si buscara acomodar los recuerdos para contarlos de la mejor manera posible. – Fue en Mar . Cinco años atrás. Pasaba varias noches bebiendo mientras caminaba por la arena hasta que encontraba un buen lugar para descansar y disfrutar el mar y las estrellas... o hasta que me costaba mantenerme en pie y me tiraba donde pudiera. Creo que esta fue una de esas noches, acostado entre las rocas de una escollera. El mar estaba particularmente tranquilo aquella noche, las olas que golpeaban a un par de metros nomás de donde yo estaba echado apenas alcanzaban a salpicarme.

Primero no lo escuché llegar. Será que estaba demasiado inmerso en mis propios pensamientos o que... bueno, mis sentidos estaban algo dispersos, ustedes entienden. No sé cuánto tiempo llevaba ahí sentado cuando comenzó a silbar y me di cuenta de su presencia.

De repente dejó de silbar y se hizo un hermoso silencio de noche junto al mar, más que roto yo diría acompañado por el suave estallido de las olas contra las piedras. Me pareció sentir que el muchacho se acomodaba o tal vez daba unos pasos hacia la punta de la escollera, cuando una nueva melodía resonó en el aire. Esta vez no se trataba del muchacho y aunque el sonido se sentía como un canto lo extraño era que no sonaba realmente como si proveniera de una voz. Como si se tratara de un extraño instrumento que más que imitar la voz humana la realzara de algún modo, le agregara una mística única, un encanto irrepetible.

Sentí como si todo mi cuerpo se despertara de algún modo, ahí echado entre las sombras, como si cada fibra de mi ser me urgiera a levantarme y correr hacia el origen de aquella dorada melodía. Pero el alcohol en la sangre me dificultaba reaccionar así que intenté disfrutar quieto un rato más. Escuché entonces como el joven en cambio no se resistía al hechizo aquel y saltando de roca en roca avanzaba por la escollera. Aproveché el momento para enderezar un poco mi cuerpo contra una roca de manera tal que pude asomarme para mejor lo que ocurría.

En el otro extremo de la escollera alcancé a ver una figura acostada sobre una piedra. Parecía como si tuviera una parte de su cuerpo el agua. El joven se acercaba rápidamente cuando la canción llegó a su fin. Tuve que esforzarme un poco para entenderlo cuando comenzó a hablar:

- ¿Cómo hacés algo tan increíble? - el tono de su voz no se preocupaba en absoluto por ocultar su total fascinación.

La misteriosa figura no respondió entonces. De algún modo supe que estaba sonriendo. Me odié por no poder estar lo suficientemente cerca para contemplar esa sonrisa.

- ¿Cómo te llamás? - insistió el muchacho.

- ¿Es eso lo que te interesa de mí? ¿Saber mi nombre? - No hace falta que diga que la voz que sonó era la de una . Pero no una mujer cualquiera. Era la voz de la mujer. O algo más allá. Como si un sueño, un ideal, tomara forma entre las sombras y se corporizara en forma de un sonido, una palabra, un suspiro. Me estremecí en mi escondite, y si yo sentí eso a la distancia, mezclándose la voz con el ruido del mar y la suave brisa, no puedo entender cómo logró el joven mantenerse de pie y no caer sobre sus rodillas. Inmediatamente busqué la forma de acercarme un poco más, arrastrándome entre las sombras.

- No, no... claro que no. - se corrigió enseguida mientras daba un paso más hacia ella. - Es que quiero saberlo todo. Me preguntás qué me interesa, y después de haberte escuchado y viéndote ahora no puedo pensar en algo que no quiera conocer o compartir con vos.

Barato, muy barato, fue lo que sentí primero. Pero enseguida me di cuenta de que realmente sentía cada una de las palabras que decía. Y luego hasta sentí rabia de no ser yo el que estaba en su lugar, deseando que esas frases hubiesen salido de mi boca en lugar del aliento a vino que era todo lo que podía exhalar en ese momento, ese vino que sí había sido barato, muy barato.

- Hacía mucho que no cantaba... - dijo ella con voz suave, como si confesara un acto terrible. Y teniendo en cuenta la forma en que cantaba, había ciertamente algo de terrible en no hacerlo.

- ¿Por qué? - preguntó él, preocupado.

- No tenía ganas. No había nada que despertara mi espíritu a expresarse, y si él está dormido qué sentido tiene cantar..

- ¿Qué fue lo que te despertó esta noche entonces? ¿A quién le debo mi eterna gratitud?

- Tu rostro. Te vi y supe enseguida que te necesitaba, que mi cuerpo entero te deseaba.

Vamos, pensé entonces, no puede ser que sigas de pie. Arrodilláte de una vez. Pero eso no pasó. Todo lo que hizo fue dar un paso más hacia ella, que permanecía sentada sobre la última roca de la escollera, a un par de metros del muchacho. Aproveché aquel momento para acercarme un poco más, lentamente, y me acomodé una vez más entre unas piedras, oculto entre las sombras.

Y entonces la vi. (Cualquier cosa que intente decir para describir la perfección de su estará a años luz de hacerle justicia, así que no voy a pretender que puedo describirla. De todos modos no hay forma en que ustedes hubieran podido imaginarla. )

- Soy tuyo. - fue todo lo que pudo decir. Entonces comprendí que aunque se sostuviera de pie, todo su ser ya estaba tendido a los pies de aquella misteriosa figura.

Dio dos pasos más hacia ella que mientras tanto extendió sus brazos ansiando el contacto de ambos cuerpos, el encuentro de dos mundos urgidos de unirse. Cuando sus dedos llegaron a tocarse el muchacho finalmente se dejó caer de rodillas frente a ella. Los brazos de ambos se enlazaron buscando sus espaldas, enredándose en un abrazo tierno y pausado. Cuando sus labios se encontraron algo cambió en el aire. El mar comenzó a rugir al tiempo que un frío viento empezaba a soplar con fuerza sobre la playa y las olas se violentaban contra las rocas. No sólo el clima y el mar se habían transformado.

Fue un movimiento sutil, casi imperceptible, sin dudas imposible de notar para el muchacho que estaba completamente sumergido en aquel hechizo. La sirena bajó su mano derecha recorriendo el cuerpo del muchacho, se volvió hacia atrás donde la perdí de vista un momento para elevarse luego sosteniendo una roca entre sus dedos que lucían como garras a la frágil luz de la luna. Sin detener el beso aquel bajó entonces la roca sobre la cabeza del joven que cayó de costado, inmóvil, probablemente inconsciente.

En ese momento pude ver su nuevo rostro, los ojos inyectados de una furia amarillenta, los dientes como infinitas hileras de colmillos reflejando la luz. Y su voz que sonó en un grito de horror que me aturdió hasta obligarme a taparme los oídos. Un grito acompañado por el ruido de la roca cayendo una y otra vez sobre el cuerpo del joven hasta golpear y destrozar sus huesos, bañando la roca con sangre y trozos de carne desgarrada.

Aún con el estómago revuelto, tiritando por el frío y la repulsión, no pude quitarle los ojos de encima ni un segundo. Contemplé cada mínimo movimiento de su cuerpo, observé cómo se retorcía sobre el cadáver destrozado, como lo arrastraba hacia el mar enganchándolo en una roca semi-hundida, como luego volvía sobre la escollera y lamía con los ojos cerrados de placer cada pequeño charco de sangre, devorando esos pequeños trozos que había desparramado por las piedras.

Cuando terminó de limpiarlo todo, dio y serpenteó hasta zambullirse en el mar. Pensé que que eso había sido todo, pero antes de desaparecer volvió a la superficie una vez más y clavó sus ojos en el rincón donde yo estaba escondido. Me estremecí una vez más pero ya no por el espanto. Me di cuenta de que su rostro había vuelto a ser hermoso. Quise moverme, salir al descubierto, descubrirme convencido en mi necesidad de lanzarme hacia ella. Pero apenas moví un músculo la sirena sonrió y se sumergió por última vez llevando consigo el cadaver del muchacho.

El viento se detuvo en ese mismo instante pero puedo asegurarles que continué tiritando un largo rato más.”

El viejo le dio un sorbo a su trago.

- Esa es mi historia. – concluyó entonces.

La muchacha que había seguido su relato con atención llamó al mozo pidiéndole la cuenta y despertó a su novio. Los dos borrachos contra la pared se miraron y lanzaron una carcajada al únisono.

- Tuvo suerte, amigo. – le dije por lo bajo.

- ¿Suerte? ¡Ja! – rió burlonamente un segundo y luego permaneció quieto con la vista perdida al frente. – Si supieras cuántas noches volví a la escollera esperando que ella regresara a buscarme. Si lo supieras, muchacho...

Después sonrió con tristeza y bajó la vista, evidenciando un cansancio que iba más allá de la hora y la cantidad de recuerdos recobrados.

Pensé entonces que algunos tal vez prefieren morir por algo a lo que puedan llamar amor antes que acabar sufriendo el cansancio de estar vivo. Terminé mi trago sin decir una palabra. Y en silencio abandoné aquel lugar que sobrevivía inundado de nostalgias ajenas.

SIRENAS

Las sirenas en el siglo XIXGracias a mi amiga Mónica (Neogeminis), os dejo una pequeña joya. Son las imagenes de un libro editado en 1870 titulado “Monstruos Marinos”, de un tal A. Landrin. Con las historias de este libro voló la imaginación de mi amiga en su infancia y ha volado la mia al leerlo. Espero que estas letras produzcan en todos vosotros el mismo efecto.
y1ppsa33bt5ju5mzg4nu6fvetwdw22fc86abgh10la0dk8redwv68f48qklnhrm4gaqy1ppsa33bt5ju73hqkcts-4hhsqhvlw0mhius7vmufl4rkbluiymrounnqfc_np5ckky1ppsa33bt5ju6gwuqzle-qslfiertczgztbffbxf8q4kov3tsy6liebvr3buxmuydgy1ppsa33bt5ju7pxcq0xozf2vcuwabt16-a1akepo423ktram-oxbvsuiyzt-fw_p-my1ppsa33bt5ju4cmy4tclwsk8aypzg2gj0vpyc-2wuiuz5tmt8_ccg5yuinnovtuzycy1ppsa33bt5ju4cxwskkko5jr1bpl_da7l6aeshfxzppdo9f6dngbibujbjxtqaioaiy1ppsa33bt5ju5yquilz8gmsy88idlbunnskjplj5rzuey8hfu_e2dypaodn4zb9wvry1ppsa33bt5ju796zkdgoima8qf33bqhsp5kgtxuqbv-rzicg_wcis0o4csdd6j2-poy1ppsa33bt5ju6nzvh_s1wrn092vtxmigvsm-aj06xoy_lajge9g1igz6osouywikfw
Transcripción hecha por Mónica

CAP XVI
Las sirenas
Sus diferentes especies – Historia de este mito

Entre todos los mitos que nos ha legado la antigüedad, el más célebre, de seguro, es el de las sirenas. En un principio, muy mal definida entre los griegos, esta concepción mitológica se transforma, toma vida, y a consecuencia de asimilaciones y errores de los marinos sumamente ignorantes de su religión, pasa de los cielos al mar, de la alegoría a la historia natural.

Sin embargo, al principio de la era cristiana, los naturalistas, y Plinio entre ellos, rehúsan dar crédito a los tritones y sirenas y buscan los animales causa de semejantes ilusiones.

Pero la Edad Media tenía harta pasión a las fábulas para descuidar ésta.. Apodérase de ella y aleja todo cuanto podía aclarar la cuestión, y todos los pueblos de occidente se crean una sirena, una ondina.
 
En Francia es la seraine, en Escocia, la dama blanca, en Alemania, la nix, en Neerlandia la merminne o neek.
Aún hoy en día los pescadores holandeses han conservado esta superstición y a principios de siglo, la clase media de Flandes y de los Países Bajos la aceptaban sin vacilar.
 
Las sirenas merecen, pues, que nos detengamos algunos momentos y vamos a ocuparnos más detalladamente de cada una de las fases de su historia fabulosa: después describiremos los animales reales que han dado lugar a estos sueños.
 
Los griegos y romanos – Oceánidas – Ninfas – Sirenas – Tritones

En la antigua mitología el Océano estaba personificado. Era hijo del cielo y de la tierra, el primero de los Titanes y el único que no tomó parte en la revolución de Saturno.
 
Como toda divinidad griega, Saturno tiene un origen aéreo: es el Indra de los indios; pero como los arios, habitantes de las elevadas llanuras del Asia, no conocían el mar, no trasladaron a sus descendientes ninguna noción sobre el Océano y sin duda los fenicios fueron los que introdujeron este nuevo culto.
 
En un diccionario de Hesiodo, muy erudito y que aún no ha visto al luz, debido al sabio M. Andrés Lefevre, hallamos una curiosa descripción del mar, tal como la concebían los antiguos y no queremos pasarla en silencio, a fin de que se pueda apreciar bien la diferencia que aquellos encontraban entre los mares internos y el Océano exterior.

“Las nueve décimas partes de las aguas del Océano, dice Hesiodo, corren por debajo de la tierra a través de la noche, caen en torbellinos de plata en el techo de las ondas, alrededor de la tierra y sobre el vasto envés de los mares (interiores). Una décima parte, solamente, con gran perjuicio de los dioses, se escapa de una piedra elevada y forma el agua de la Estigia, sobre la que juran los inmortales.”
 
El Océano se casa con su hermana Tethys, que no se debe confundir con su nieta Tetis, madre de Aquiles: tienen numerosos hijos, entre ellos Nereo, Aqueleo, Doris y las Oceánidas, que en número de tres mil poblaron los mares (exteriores), la tierra y las olas.
 
De la unión de Nereo y su hermana Doris, la de hermosos cabellos, nacieron las Nereidas. Había cincuenta, y cada cual tenía su misión especial. Cymodara recibía las olas, y ayudada por la bella Anfitrite, calmaba la mar embravecida. Muchas de ellas, dice M. Andrés Lefevre, fueron madres de héroes. Así Eaco es hijo de Samoteo, Aquiles de Tetis, Anquises y eneas de Afrodito y por último, los Tritones eran hijos de Anfitrite y Neptuno.
 
Las Nereidas, o ninfas del Mediterráneo y del Mar Negro, estaban ordinariamente representadas bajo la forma de hermosas doncellas desnudas y semidesnudas. En una pintura de Pompeyo se ve una teniendo una copa en al que da de beber a un monstruo marino.
 
Después los poetas propagaron al idea de que terminaban, no con piernas de mujer, sino con cola de pescado.
Por fin, los últimos autores romanos pretendían cabellos de color verdegay, es decir verde mar.
 
El hermano de Nerea y de Doris, Aqueloo, se casó también. Tomó por compañera a la musa de la elocuencia y la poesía lírica, Calíope, que le dio tres hijas, las Sirenas.
 
Estas tres hijas, Leucosia, Ligea y Partenope, es decir Blanca, Armoniosa y Ojo de Virgen, atrajeron sobre sí el furor de Ceres asistiendo indiferentes al robo de Proserpina, y la diosa, para vengarse, las metamorfoseó en monstruos, mitad mujeres, mitad pájaros.
 
Las desgraciadas sirenas huyeron desesperadas y se refugiaron en las islas situadas entre Sicilia y la Italia.
 
Un oráculo fatal las condenaba a morir cuando un hombre pasase delante de ellas sin detenerse; y así era que se esforzaban en atraer al navegante con sus cantos más armoniosos y la música más suave, acompañando y uniendo su voz a los dulces acentos de la lira y de la flauta.
 
Hacia el año 1265 antes de nuestra era, la flor de los héroes de Grecia, Teseo, Hércules, Orfeo, Jason, Castor, Polux, Esculapio, Lineo, etc se embarcaron en Tesalia. Todo el mundo recordará ahora la expedición de los Argonautas en busca del vellocino de oro; no hablamos de ese viaje sino para apuntar aquí que los navegantes pasaron cerca de las islas que habitaban las Sirenas. Naturalmente ellas se adelantaron para seducirlos, atraerlos y devorarlos; pero Orfeo, alzando luego la voz, las obligó a que se callaran para escuchar entusiasmadas su canto, y dejaron pasar al navío Argos. Sin embargo, no perecieron aún por aquella vez; pero tampoco tiempo después, Ulises, volviendo a Itaca, tuvo al idea de anular los efectos de sus encantos tapando los oídos de todos sus compañeros con cera y haciéndose atar él mismo al pie del mástil.

Las Sirenas, desesperadas, se arrojaron al mar y fueron metamorfoseadas en rocas. Según varias tradiciones, el cuerpo de una de ellas, Partenope, fue arrojado por las olas al punto donde se hala ahora Nápoles.
Vemos pues, que las sirenas de la antigüedad no se parecían en nada a las pinturas modernas. No fue sino mucho más tarde, y a consecuencia de la ignorancia de los escultores, pintores y novelistas, cuando se confundieron el carácter de las Nereidas y de esos monstruos; amalgamándose el cuerpo, mitad mujeres, mitad pescados, y a los cabellos verdes de las Nereidas, añadieron los talentos musicales y los instintos crueles y pérfidos de las Sirenas, bautizando el todo con el nombre de las últimas…
 
Plinio no admite ninguna de las dos formas de sirenas. “No creo en las sirenas, dice en su libro sobre las aves: aunque Dinon, padre de Clearco, autor célebre, asegura que existían en la India y que seducían a los hombres con sus cantos a fin de cortarlos en pedazos así que se dormían.”
 
En otro lugar declara que las sirenas acuáticas son verdaderos pescados que recuerdan vagamente nuestras facciones y que se cogieron varias en las costas de Galia.
 
Los Tritones, hijos de Neptuno y de la nereida Anfitrite, sufrieron las mismas alteraciones que las Nereidas. En un principio, mirados como hombres marinos, fueron enseguida descritos como monstruos con cola de pescado, con largos cabellos y barbas de color de mar.
 
Pausanias cuenta que los Tritones habían concebido, no se sabe bien el por qué, un odio contra los habitantes de Tanagria. Éstos, por otra parte, les pagaban en la misma moneda, y más de una vez lograron el triunfo sobre sus enemigos.
 
Cierto Tritón tenia la costumbre de salir todas las noches de las olas para ir a robar los ganados de los tanagrinos, y todas las tentativas para cogerle y matarle habían sido infructuosas. Ocurrióseles la idea de colocar una noche un gran vaso lleno de vino a la vista de una colina muy escarpada. Así que llegó la noche el Tritón fue a merodear según costumbre, y descubrió el vaso:”-¿qué es esto? – exclamó, y bebió, se emborrachó y enseguida se durmió en la rápida pendiente. Durante su sueño rodó hasta abajo y los tanagrinos acudieron con presteza y se vengaron decapitándole.
 
Pausanias era más crédulo que Plinio, al describir los Tritones, que decía tenían una cabellera de yerbas(¿) acuáticas, el cuerpo cubierto de escamas pequeñas y duras, oídos detrás de las orejas, una nariz ordinaria, una boca anchamente hendida, dientes como los nuestros, ojos verdes, manos estrechas, semejantes a conchas bivalvas, y las piernas como cola de delfín!
 
Con tales señas, caro lector, a buen seguro que si alguna vez hallas un Tritón, lo reconoceréis por fuerza.
CAP XVI

Los mitos análogos en oriente

La tradición de las sirenas, bajo sus dos formas, no pertenece exclusivamente a nuestros países. Bien que menos extendida hállanse también señales de ellas en los orientales.

Por ejemplo, Alkazuin nos señala que los árabes creen que existe una especie de hombres que sin cesar están montando avestruces, con los cuales parecen formar un solo cuerpo: que habitan diferentes islas y devoran a los ahogados que les envían las olas.
 
Otros monstruos llamados en árabe Abou –Muzaina, es decir padres de la bella, frecuentan los alrededores de Rosette y de Alejandría. Estos animales habitan el mar, pero lo abandonan algunas veces para pasearse por la tierra, varios de ellos juntos. Son semejantes a los hombres velludos y bien conformados.
 
Un día capturaron unos cientos, pero arrojaron tales gritos que los cazadores compadecidos les dieron libertad.
Otro animal del mismo país se llama el viejo marino. Encuéntrasele cerca de Damasco. Su vista presagia al sirio buena cosecha. Habla una lengua que no se comprende. Su busto tiene una cola.
 
Cogióse uno que había abandonado las olas y lo casaron (¿). Tuvo un hijo que hablaba indiferentemente la lengua paterna o materna.
 
El viejo judío (¿) tiene una barba blanca, su pelo es semejante al del buey, su talla es la de una ternera. La noche que precede al sábado se muestra en la superficie del Mediterráneo y permanece hasta el sábado por al noche saltando, sumergiéndose, jugando y siguiendo a los buques.
 
Un autor árabe, cuyo nombre parece raro a nuestro oído, Ibnola – Bialsaths, afirma que en su tiempo los marinos pescaban frecuentemente en los mares de Grecia doncellas acuáticas, de color moreno y ojos negros, que hablaban un lenguaje ininteligible y soltaban sonoras carcajadas. Después de haberlas acariciado los marineros las arrojaban al agua. Esto nos recuerda una anécdota divertida, que uno de nuestros parientes, un flamenco M.F. Beasens, que llevó a cabo algunas expediciones a bordo de un buque belga, nos ha contado, y que sabía por boca del segundo de su buque. Pásase en el mismo punto, y le cedo la palabra.

“Era en Alejandría sobre el río; a causa del naufragio del bergantín belga Virgen María, mi segundo servía (hace de esto 25 años) a bordo de un buque griego.

Los marineros griegos se hallaban un día de buen humor: habían cogido y llevado a bordo una sirena.
 
Era un animal que tenía la parte superior del cuerpo como mujer, cabellos como la estopa, o poco menos, brazos parecidos a los nuestros, suponiendo que los hubieran cortado por encima del codo; la parte baja del cuerpo de este animal tenía la forma de la cola de un pescado; pero cuando se hallaba solo en el puente o creía estar solo, esta cola se dividía en un sinnúmero de patas pequeñas, con las cuales marchaba muy derecho.

El segundo hubiera deseado muchísimo conservar la sirena, pero al día siguiente los griegos aún de mejor humor (esta vez estaban completamente borrachos) cogen unas estacas y se ponen a apalear a la sirena como un verdadero pescado seco.

El pobre animal exhalaba quejidos como si hubiese sido un niño. Después de haberle zurrado en regla cocieron y se comieron a la desgraciada sirena.”
Las sirenas de la edad media

En la Edad Media complacíanse los autores en citar todos los ejemplos de encuentros con sirenas, o, como decían entonces, sereines.
 
Notemos de paso que de esta palabra se deriva el nombre de serín (canario) que les pusieron a causa de su canto.
Teodoro de Gaza vio en el Peloponeso varias sirenas varadas en la arena. Echó una al agua, la cual se escapó en seguida.
Jorge de Trebizonda distinguió en alta mar una mujer que salía del agua hasta la cintura y que se sumergía de cuando en cuando.
 
Julio Escalígero había oído a dos de los criados de su padre asegurar que cada cual había hallado un tritón. Otro individuo, Constantino Paleocapo, le hizo un relato semejante.
 
Un valenciano, Valerio Teseiro, le contó que habiendo cogido un tritón en España, se le arrojó al agua a instancias del embajador.
 
Gillius sostiene que en Dalmacia se cogen hombres marinos cuya piel es tan dura que se hacen con ellas suelas de zapatos muy sólidas.
 
Podríamos continuar así durante 50 páginas. Como s eve, estos son asertos sin ningún interés científico, porque no hay uno que se halle acompañado de una descripción.
 
Nuestros antepasados se contentaban con menos, pues estas alegaciones les bastaban sin tratar de comprobarlas.
En eso fundaban toda clase de preceptos al uso de los marinos.
 
Para desembarazarse de la sirenas, es menester, según Vicente de Beauvais, arrojar al mar botellas vacías: las sirenas se entretienen en correr tras ellas y entretanto uno se escapa.
 
Más vale aún evitar el oírlas, y para esto se deben estopar los oídos lo mismo que se tapa una abertura en un buque.
Los poetas no podían menos que celebrarlas.
 
Aún iban más lejos; afirmaban, según Hesiodo, que vivían 291.600 años, ni un día más ni un día menos!
 
El primer buque inglés que se dio a la vela para intentar el paso a la India, a la tierra fantástica de Cathay, fue la Buena Esperanza, que partió en 1522. Cabot, gran piloto, redactó instrucciones muy curiosas para este viaje.
 
Encarga hacer por la mañana y tarde dos plegarias públicamente: proscribe rigurosamente todas las invenciones del diablo, como los dados, las cartas, las damas, etc; al lado de estos artículos hay algunos de una moralidad un poco dudosa: por ejemplo ordena “atraer a bordo a todos los indígenas de tierras extranjeras y emborracharlos con vino y cerveza, para llegar a conocer los secretos d e su corazón”. La instrucción acaba con una recomendación a todos los viajeros: “de precaverse bien de todos los artificios de ciertas criaturas que, con la cabeza de hombre y la cola de pescado, nadan armadas de arco y flechas en las ensenadas y bahías, y viven de la carne humana”.

En la Cronique islandaise, escrita en 1215 por Storlaformus, se habla de dos monstruos que se describen también, cosa rara a la sazón, con bastante cuidado. El primero fue llamado por los noruegos Haffstramb y le vieron de la cintura para arriba fuera del agua:”es semejante a un hombre en el cuello, la cabeza, el rostro, la nariz y la boca: la única diferencia consistía en que la cabeza era extremadamente elevada y puntiaguda en la coronilla. Era ancho de hombros y en sus extremos dos troncos de brazos sin manos. El cuerpo estaba adelgazado en su extremidad inferior, y jamás se pudo ver cómo se hallaba formado debajo de la cintura. Su mirada era fría como el hielo. Ha habido grandes tormentas siempre que ese fantasma ha aparecido en el agua”. El segundo monstruo fue llamado Masguguer. “Estaba formado hasta la cintura como el cuerpo de una mujer. Tenía abultados pechos, el cabello suelto, grandes manos al extremo del tronco de sus brazos y largos dedos unidos entre sí como lo están las patas de un pato. Se le ha visto con un pescado en su mano comiéndolo: este fantasma anunciaba siempre alguna gran tormenta. Si el fantasma se sumergía en ele agua con el rostro vuelto hacia los marineros, era signo de que no naufragarían; si les volvía la espalda estaban perdidos.
 
El Haffstramb era evidentemente la foca que se ha designado después bajo el nombre de pescado obispo, a causa de la forma puntiaguda de su cabeza, que se ha comparado con una mitra.
 
Sin embargo, en aquella época, los autores no se hallaban acordes sobre la creencia que debían acordar a ese mito.
Los más serios decían con el célebre enciclopedista Brunetto Letini, que las sirenas eran seres simbólicos, cuya historia recordaba sin duda las tristes victorias de tres “meretrices” o “locas mujeres” o bien hacía alusión a serpientes blancas muy venenosas “que se llamaban así en Arabia”.
Pero otros, como Schott admiten y reproducen el retrato de los tritones.
Ninguno, sin embargo, sospecha la verdad, es decir la identidad de esos monstruos y de las focas.

Sobre todo en los Bestiarios es donde se halla el resumen de las creencias de esta época.

Todo el mundo sabe lo que se llamaba Bestiario: era una colección de anécdotas sacadas de la vida de los animales, de bestes, y dispuestas de tal manera que todas las anécdotas se encadenaban. El autor podía hacer así una serie de razonamientos con apoyo de cualquier tema, apoyando cada uno de ellos sobre un hecho admitido.

Por ejemplo, El bestiario divino de Guillaume, pasante de la Picardía, es una serie de reflexiones morales y religiosas, apoyada en ejemplos sacados de la vida de los animales: la sirena seduce, luego mata: luego debe resistirse a las seducciones mundanas que ocultan siempre grandes males, etc.

El Bestiario de Amor por Ricardo de Fournival salió en 1250: el autor trata de probar a una dama, contándole mil historietas, que debe corresponder a su llama. Esta obra adquirió una gran popularidad a juzgar por el número de manuscritos que nos han quedado. Va seguido de la Respuesta de la Dama, en la que ésta reprueba todos los razonamientos de su pretendiente. Fournival describe así la sirena: “Así sucede a aquel a quien la sirena mata cuando le ha adormecido con su canto, pues hay tres especies de sirenas: dos de ellas son mitad mujeres mitad peces, y la tercera, mitad mujer mitad pájaro. Cantan las tres juntas: las unas con buisinas (flautas de dos agujeros), las otras con arpas y las terceras con voz clara.”

“Así como, continúa, me habéis seducido con vuestros encantos, vendiéndome enseguida traidoramente al rechazar mi amor.”

Pero la dama saca una conclusión completamente diferente. “Las sirenas, dice, son engañadoras, así no me adormiré con vuestras palabras, como los hombres con su canto, pues señor dueño, si me fiara de sus discursos bien pronto perecería…”

CAP XVI

Los viajeros y las sirenas americanas e indias
Concíbese que los marinos que partían a un largo viaje embebidos en tales ideas no podían dejar de ver por todas partes las sirenas. Lo cual no dejaba de suceder.

Cristóbal Colón, navegando cerca de Santo Domingo, encontró tres sirenas que bailaban en el agua. Estaban mudas y le parecieron bastante feas, y halló que tenían el aire triste y que parecían echar de menos la Grecia. Hoy día en ese mismo pasaje pululan los manatíes, que los indígenas llamaban pez – mujer, y de los que nos ocuparemos más adelante. En Vinagra (islas orientales) dáse el mismo nombre a los dudongos.
 
Los colonos pobres brasileños, los que pertenecen a las clases menos elevadas de la sociedad, están muy lejos de haber renunciado a los ensueños de sus antepasados a propósito de los países de la leyenda. Creen aún que en el centro de América debe hallarse un gran lago que encierra tesoros inmensos y que este lago está guardado por una sirena llamada maidas aguas.
 
El capitán inglés John Smith hacía la travesía de América en 1614, y se hallaba cerca del nuevo continente cuando vió, nadando graciosamente, una mujer de hermosísimos ojos, grandes y expresivos, bien que un poco redondos, la nariz y las orejas bastante bien formadas y el cabello largo y verde. El capitán empezó a enamorarse cuando desgraciadamente dio un salto que dejó ver a su admirador desconcertado, una doble cola de pescado.
 
Abelinus ha dado, y M. Kastner reproducido, el dibujo de un hombre marino que había sido cogido por los consejeros del rey de Dinamarca, yendo en 1619 de Noruega a Copenhague. Encontrósele llevando un haz de yerba sobre la cabeza y se apoderaron de él. Pero apenas se vio sobre el puente se puso a hablar el danés más puro, amenazando con el naufragio si se le detenía prisionero. Los marineros, asustados, se apresuraron a soltar su presa, que sin duda no era ni más ni menos que un desgraciado pescador.
 
El mar Indio era una de las residencias de preferencia de estos hombres pescados, y las colonias holandesas en particular. Dimas – Bosque paseándose por la playa, en Manara, con un jesuita, vió a unos pescadores que le enseñaron 16 tritones y nereidas de doble cola y brazos cortos. El holandés obtuvo uno de esos animales, que envió a la Haya, donde aún se halla.
 
Lo que más asombra es ver estas fábulas perpetuarse en los libros que pasan por científicos casi hasta nuestros días.
En 1718, Ruysch representaba en su historia natural pescados antropomorfos, u hombres marinos.
 
En fin, para acabar por el más curioso, en una colección publicada por Van del Stell, gobernador de Amboine, en Ámsterdam, bajo el título de Pescados extraordinarios de las Molucas, puede admirarse una sirena dibujada por Samuel Fallours: al pie se hallan estas palabras:
 
“monstruo semejante a una sirena, cogido en la isla de Borneo o Baren, en le departamento de Amboine. Tenía 59 puladas de largo y era grueso a proporción como una anguila. Ha vivido en tierra, en una cuba llena de agua, cuatro días y siete horas. Exhalaba de cuando en cuando chillidos como los de un ratón. No quería comer nada, por más que se le ofrecían pescadillos, conchas, cangrejos, etc. Así que murió halláronse excrementos semejantes a los del gato”.

Al frente del volumen hay impresos certificados “para prevenir la incredulidad de ciertas personas”.

Era 1718, hace un siglo y 25 años, cuando se daban así los retratos de las sirenas, retratos del original.

Pero no es eso todo, y más recientemente, hacia 1735, el sabio Maillet reunía numerosas tradiciones sobre las sirenas, y no solamente sostenía su existencia, sino que pretendía que constituían la raza primitiva de los hombres.

Las supersticiones alemanas y holandesas sobre las sirenas, nix o merminnes

En Alemania, en Holanda, los aldeanos cuentan aún, en las largas veladas de invierno, historias de sirenas. Más de uno las ha visto y se ha escapado asombrado de terror. Algunos hasta las han oído hablar. Por nuestra parte hemos conocido holandeses que se asombran, y no poco, al ver que tratamos de fábulas todo lo que se dice sobre las mujeres marinas y sus predicciones.

En Alemania la sirena se llama nix. Hay nix hembras y machos. Son genios malhechores que se complacen al inducir al hombre al suicidio, y se dice proverbialmente de aquellos que se han ahogado: “El nix lo ha llevado hacia sí”.
Los nix no son inmortales, pero están condenados, en expiación de alguna falta muy antigua, a sufrir mucho y largo tiempo. Se añade, sin embargo, que si su conducta es ejemplar, Dios acaba por perdonarlos. Un día, dice una leyenda, los hijos de un pastor protestante que jugaban a orillas de un río vieron un nix que cantaba y tocaba un instrumento. Crueles como todos los muchachos se adelantaron y reprendieron en cara su música, diciéndole que era un réprobo, un condenado, y que mejor haría en llorar sus faltas.
El pobre nix, sorprendido y desolado,, rompió a llorar, y sus jóvenes verdugos, encantados con el éxito de su elocuencia, se volvieron bien presto a contar a su padre todo lo que acababa de pasar. Pero éste les respondió: “Habéis pecado: volved en seguida y consolad al afligido”

Los niños regresaron junto al nix, y desde que lo vieron a una gran distancia empezaron a gritar: “Nix, no llores, nuestro padre nos ha dicho que hay un señor para ti como para nosotros, y que tus pecados te serán redimidos!” En seguida el nix enjugó sus lágrimas y jugó con ellos todo el día.

Cuéntase también que un joven, habiendo capturado una nix al bañarse, se enamoró de ella y se casó. Pero siempre que le preguntaba acerca de su origen rehusaba responderle. Un día, acosado por sus amigos, resolvió obligarla a explicarse. Con la espada desnuda en la mano se acercó a interrogarla a lo cual la nix exclamó: “Si me pierdes para siempre, no culpes a nadie sino a ti” y se lanzó en una corriente de agua, donde desapareció para siempre.

Los holandeses y los belgas llaman a la sirena neck, mermaids o merminne. Muchas veces las han cogido vivas.
En 1430, después de una inundación, unas jóvenes de Edam (Holanda) yendo en barco a buscar unas vacas a Parmesonda, hallaron una mujer medio enterrada en el fango: cogiéronla, laváronla, y la llevaron a su aldea para vestirla. Aprendió fácilmente a hilar, a vestirse, a persignarse, pero ni los habitantes de la localidad, ni los sabios de Harlem que acudieron expresamente, pudieron hacerla hablar. Para nosotros probablemente sería alguna sordo – muda abandonada, pero entonces prefirieron ver en ella una sirena.

Los frisones dicen que no existen más que siete merminnes, es decir, hijas del mar, y que cuando un navegante, enamorado de su estado, se encomienda a ellas, no debe nunca, bajo pena de muerte, abandonar el mar. Y en prueba de ello, un marino que se hallaba en este caso, habiendo querido renunciar a la navegación y casarse, acudieron la primera noche de la boda, le llamaron y le arrastraron a las olas.

En general son seres serviciales que se interesan mucho por una casa, pero sumamente susceptibles. Así, uno de estos tritones, llamado Flerus, que se había encargado de los trabajos caseros en una granja cerca de Ostende, abandonó un día la casa, con gran disgusto de los labradores, porque le habían echado un ajo en la leche!. El hecho es que si el neck era goloso debió hallar su almuerzo detestable.

El principal afán de las sirenas en las leyendas de los Países Bajos, es desempeñar el papel de profetisas. Cada país tiene sus tradiciones respecto a este particular, y no sería preciso burlarse de ellas.
Los balleneros de Amberes pretenden, o, más bien pretendían, (pues hoy en día Amberes ya no arma para la pesca de cetáceos), que cuando llegaban a parajes frecuentados por sus víctimas, una sirena que nadaba sin cesar delante de su buque se detenía y cantaba.

“Aprestad pescadores, las barricas
Que la ballena se encamina aquí”.

Muiden es una ciudad sumamente antigua, y sin embargo ha permanecido siempre bien pequeña. Consiste en que la suerte se ha mezclado y en que una merminne ha cantado con voz severa:

“Muiden será siempre Muiden
Nunca debe prosperar”

Cuando se recorren los Países Bajos un eterno objeto de asombro es la posición precaria de todos los pueblos construidos en los polders. Sabido es que se llama así a los terrenos situados bajo el nivel del mar, Atraviésanlos canales y el agua corre entre los diques de varios metros de elevación sobre el nivel de la pradera. No lejos de Dordrecht, en medio de polders de una gran fertilidad y comparables solamente a los pastos Normandía, se eleva la pequeña ciudad de Zovenbergen.
Si os asombrais al ver que las casas de Zoverbergen son completamente nuevas, si teneis curiosidad de conocer la historia de este país, id a buscar el burgomaestre y él os contará que su padre había visto el país enteramente cubierto de agua, que solamente un cimborio de una torre formaba como un islote en medio de la tranquila balsa. Después ha sido cuando se ha hecho desecar la comarca.
En otro tiempo, Zovenbergen era una plaza fortifcada: sus murallas estaban rodeadas de torres, y una de ellas se llamaba torre de Lobbekens . Los habitantes eran ricos y poderosos, pero disipados e irreligiosos.
Un día aparecieron dos sirenas y declamaron este dístico con voz triste:
“Zovenbergen perecerá
Y la torre de Lobbekens quedará”
 
A pesar de esta advertencia, los habitantes no se corrigieron.
El 18 de noviembre un violento huracán del noroeste arrojó con tal furia las aguas contra los diques que cedieron.
Setenta y dos poblaciones fueron inundadas, entre ellas Zovenbergen, cuya torre fue la única que dominó las olas. Así fue como se cumplió la profecía.

Video del celular de los chicos que encontraron una Sirena


Mejor documental de Animal planet 2012


LAS SIRENAS EXISTEN

Las Sirenas Existen


http://asusta2.com.ar/2012/08/11/las-sirenas-existen/

Quizás la mayoría de las personas han crecido viendo caricaturas o películas de personas que tienen aletas y viven en el mar, las cuales son conocidas como sirenas. Pero alguna vez… ¿Se han preguntado si solo son criaturas ficticias o míticas? ¿Existen realmente las sirenas?
sirenas mitologia o realidad
En un documental creado por Animal Planet se menciona que en el año 2004, unos jóvenes de Washington fueron los primeros en observar uno de los varamientos masivos de ballenas en EE. UU. Pero antes de reportar aquel hallazgo, observaron por varios minutos a aquellos mamíferos. Uno de estos chicos poseía una cámara, con la que grabó atentamente, cuando inesperadamente se percató de algo, lo que no necesariamente se trataba de una ballena. El descubrimiento de ellos fue descrito de muchas maneras en los informes oficiales, y aquel video no se hizo público hasta ahora.
Había diversas especies de ballenas, y algunos delfines. El departamento de pesca, envío rápidamente el caso de aquel varamiento, donde el biólogo marino Bryan Mccormick, estaba a cargo de la investigación. En 1999 éste publicó un estudio entre la relación de los varamientos masivos de ballenas y los experimentos militares con sonar, experimentación que cesó en el año 2000. El doctor Mccormick y su equipo sospecharon que la marina había retomado el uso del sonar (acción que sería la causa de estos varamientos).
Actualmente 2 miembros del equipo deciden revelar lo que la marina descubrió, pero que oculto durante años. El Dr. Paúl Robertson, asistente de investigación, menciona que al momento de llegar al varamiento solo se encontraban ciertas personas de la marina, quienes habían cerrado una parte de la playa, lugar donde se encontraban personas con trajes protectores, lo cual llamo la atención de estos.
La Dr. Rebecca Davis, relata que nunca había observado tal fenómeno, donde las ballenas sangraran por las orejas. Los 3 científicos no se podían retirar de aquel lugar hasta examinar los tejidos orgánicos. En el caso de los marinos, estos no hicieron autopsias ni nada por el estilo, lo que tenía desconcertados a estos biólogos.
Se cree que el alto sonar de la marina, asustó a las ballenas provocando aquel varamiento, pero el equipo de la NOAA, descubrió que los órganos internos no solo habían colapsado, sino que estaban destrozados, patrón que se repetía en todas las muestras que realizaron a alrededor de 50 ballenas.

Bloop: El misterioso sonido del fondo del oceano.

El Dr. Bryan se dio cuenta que no solo necesitaba el tejido para probar su teoría, podían usar los hidrófonos que la NOAA instala en las bollas de profundidad para grabar el sonido de la fauna marina y actividad sísmica. Ellos esperaban encontrar sonidos de ballenas, lo cual fue así, pero también había lo que hoy se conoce como el detonador de sonar. La grabación presentaba el sonido de otro animal, y se dieron cuenta de que se trataba de un Bloop, el cual ya había sido detectado en 1997.
En los meses posteriores los varamientos fueron aumentando, por lo que se empezó a alertar a la marina sobre la explosión sónica. Además el departamento de la NOAA comenzó a saber de otros acontecimientos, informes de cuerpos que aparecían con las ballenas; y las autoridades asistían a revisar cada escena de aquellos incidentes. Por lo que se solicitó una orden judicial contra la marina, pero afirmaron que las autoridades solo estudiaban las anomalías y que ignoraban la causa de los varamientos.
Para resolver el misterio fueron en busca del Dr. Rodney Webster, quien se especializa en comunicación animal, específicamente en la relación que existe entre delfines y ballenas; Este doctor menciona que en la grabación del año 2004, descubrió muchos significados, relacionándolo con patrones ya existentes, pero además de escuchar el sonido de la detonación del sonar, descubrió un sonido especial, lo cual llama bastante su atención.

La misteriosa criatura de Sudáfrica.

La NOAA llevaba años investigando el misterio de peces con lanzas clavadas, peces que empezaron a aparecer junto a las ballenas. En el varamiento ocurrido en Sudáfrica, se encontró a una criatura que se estaba comiendo a los cadáveres de las ballenas, ser que más tarde fue devorado por un tiburón, escualo que poseía un aguijón de mantarraya, enterrado cerca de su boca. Esta criatura se llevo al laboratorio, el cual no estaba en buenas condiciones, se recuperó solo un 30% de este. Se comenzó a tomar muestras de ADN para establecer la estructura genética. Tenía caninos incisivos y molares, una dentadura omnívora, mientras que un mamífero acuático tiene homodoncia, es decir, sus dientes tiene la misma forma y tamaño. Y ningún mamífero marino es omnívoro.
De las partes que se recuperaron lo que estaba en un mejor estado era la aleta de su cola, se parecía a un manatí. Se usaron rayos X, el cual arrojó que había huesos en la cola, pero ningún manatí tiene huesos en aquella extremidad. El cráneo tenía un agujero en el hueso frontal, se pensó que seria un hueso respiratorio, relacionándolo a un delfín.
El aguijón de mantarraya encontrado en el tiburón que devoró a este ser, encajaba perfectamente. Hueso que había sido claramente esculpido y manipulado para sostener algún objeto. Por lo tanto este espécimen ha aprendido a usar partes de otro animal como herramientas para matar peces.
Posteriormente se trabajó con la falange, la cual no resultó ser aletas, sino manos. Luego se encontró resto de huesos de pelvis, suponiendo que era el de una foca, pero el de ellos es más pequeña. Este ser poseía las mismas caderas que el de un animal erguido.
Por otro lado, se descubrió un ácido graso, que se mantiene líquido y conserva sus propiedades aislantes en aguas heladas, nunca antes visto. Además se encontraba una hemoproteína que guarda oxigeno en los músculos y una red de vasos sanguíneos que mantienen funcionando los órganos vitales: La mioglobina (presentes en los mamíferos acuáticos)
La fisiología de la criatura aporto datos de su comportamiento, se encontró un vaso, el que se usa como reserva de oxigeno y sangre, lo que permite sumergirse a grandes profundidades.
Por otra parte, la Dra. Leanne Visser, antropóloga forense en el departamento de la revolución humana, reconstruye la apariencia de un individuo basada en fragmentos del cráneo y otros huesos. Esta restauración revela que las orbitas del cráneo eran mas grandes que la del cualquier humano contemporáneo; los ojos eran muy grandes y poseía una cresta craneal.
Al escanear el cráneo reconstruido, la doctora observó la cavidad cerebral, descubrió que la parte usada para interpretar sonidos tenían un gran tamaño. Además el orificio en el fragmento craneal estaba conectado a unas extensas cavidades nasales dentro del cráneo, estas revelaron lo complejas que eran las capacidades acústicas. La forma cóncava del cráneo indicaba que tenía el órgano del melón, masa de tejido graso que permite comunicarse por los ecos, por lo tanto podía identificar y emitir variedades de sonido, es decir, podía canalizar el sonido. Esto indicó a los científicos que el sonido no identificado, el Bloop, podía tratarse de esta nueva criatura.
Pero al término de esta investigación los científicos tuvieron problemas para sacar a la criatura de Sudáfrica, la policía confisco todo, con la documentación adecuada: “Confiscación de un descubrimiento de importancia nacional”. Y lo único que les quedaron a éstos, fueron las grabaciones.
Es posible que al ver todo lo mencionado anteriormente nos lleve a preguntarnos ¿Cuan humana es esta criatura? ¿De que mamífero acuático se trata? ¿Somos una especie única? ¿Cómo se ocultaron por tanto tiempo? ¿Es en realidad una criatura mítica?
Pero existe una de las teorías denominada, simios acuáticos, la cual menciona que debido a las catástrofes que vivieron nuestros ancestros, generó que se sintieran más seguros en el mar, además podían obtener alimento, tales como algas, peces y otros animales marinos. Criaturas que abandonarían la tierra firme para ir al mar.

Las Sirenas en la Historia

Sin embargo, los marinos afirman verlas en las mareas de primavera, es más, los marinos contaban historias al respecto; los griegos, los vikingos y los chinos las describieron en sus épocas de exploración marítima, y todos describieron la misma criatura sin tener estas sociedades una conexion directa. Viajeros como Cristóbal Colón dejaron registros de estos míticos animales, también en el siglo XIX dicen haberlos vistos. Incluso en el desierto donde alguna vez existió el mar, en Egipto, en unas cavernas muestran unas pinturas realizadas hace más de 30.000 años, las cuales muestran a humanos cazando a personas con aletas.
Sirenas en pinturas egipcias
Talvez no para todos esto es una verdad o algo real, pero la naturaleza nunca miente. Hay ciertos lugares del planeta en donde los delfines ayudan a los pescadores a capturar peces, esto ocurre en Brasil, en la costa oeste de África y en el sureste de Asia. Los pescadores se adentran en el océano, llamando a los delfines, estos responden trayendo a los cardúmenes y luego los pescadores encierran a los delfines y a los peces; pero los delfines no entran en pánico porque saben que serán liberados. Posteriormente los delfines esperan el botín que les corresponde. Cooperación entre 2 animales de medioambientes diferentes, no existe nada parecido en la tierra y nadie sabe como se origino esta relación. ¿Cómo pudieron los humanos enseñar a los delfines a hacer esto? Se cree que ellos nos enseñaron a nosotros y que estos fueron enseñados por alguien más. ¿Será esto cierto? Nadie lo puede asegurar, solo se puede mencionar que si las sirenas realmente existen, es solo por que han sabido ocultarse. O más bien, por que las autoridades han sabido ocultar por siglos este fenómeno y que quizás no quieren dar a conocerlo para evitar pánico en la población o tal vez, por que no sabríamos convivir con ellos y terminaríamos exterminándolos. Pero lo que si se puede asegurar es que este hallazgo fue uno de los descubrimientos científicos y antropológicos más importantes en la historia de la humanidad, a tal punto que la redefinió por completo.
Hay tantas cosas aún por descubrir en nuestro vasto mar, muchas más de las que actualmente se conocen de la superficie lunar.
Por: Juan manuel

SIRENAS

miércoles, 24 de febrero de 2010

Sirenas

Están relacionadas con la visualización que han hecho los antiguos marinos en distintos océanos, pero debido a que los relatos de Homero se interpretaron como historias ficticias . Innumerables son los habitantes de las aguas, especies animales y vegetales aún desconocidas, y lo mismo ocurre con seres feéricos y legendarios. Las sirenas son, entre ellos, los más conocidos. Les siguen en popularidad las ondinas y las ninfas. , las sirenas fueron tomadas como personajes mitológicos. Las sirenas eran equivalentes a las ninfas pero en el mar pues residian en la zona de Sicilia cerca del cabo de Pelore.Las sirenas eran mitad humanas mitad pez.Las sirenas detentaban una voz de inmensa dulzura y musicalidad y se prodigaban en cantos cada vez que un barco se les acercaba, por lo que los marineros, encantados por sus sonidos, cuando no podían huir de ellas se arrojaban al mar para oírlas mejor pereciendo irremediablemente. Sin embargo, si un hombre era capaz de oírlas sin sentirse atraído por ellas una de las sirenas debería morir.Fue esto lo que propició el héroe Odiseo, más conocido como Ulises. Cuando Odiseo estaba viajando en barco en una de sus muchas hazañas halló a las sirenas y para evitar su influjo ordenó a sus tripulantes, según consejo de Circe, que se taparan los oídos con cera para no poder escucharlas mientras que él se ató al mástil del barco con los oídos descubiertos. De esta forma, ninguno de sus marineros sufrió daño porque no oyeron música alguna mientras que Odiseo, a pesar de que había implorado una y otra vez que lo soltaran se mantuvo junto al poste y pudo deleitarse con su música sin peligro alguno. En consecuencia, una de las sirenas tuvo que perecer y esta suerte le sobrevino a la sirena llamada Parténope.

LA HISTORIA DE UNA SIRENA II

Publicado por     

http://goregomezymailcom.blogspot.mx/

historia de sirena


Cuando el mar enfurece junto la tormenta, cuando en noches de tormenta las nubes tapan la luna haciendo reinar la oscuridad; esas noches en las que sólo se oye gritar a las olas, llorar a la lluvia, rugir al cielo y silbar al mar; esas noches salíamos nosotras, las sirenas reinas del mar.Una noche, un marinero tenaz luchaba por sacar su barco de un destino del que ya no podía escapar. Una vez hundido el barco, ahogados sus compañeros y con mis hermanas ya ocupadas en su botín le vi, miraba hacia mi. Había bajado la guardia y la luna, traicionera, me había delatado al escapar de las nubes. Me zambullí rápido, quise esconderme y me siguió hasta que no pudo más. Por salvarlo, sabiendo que no debía hacerlo, condené mi existencia: le regalé el aire de mis pulmones, ese aire que nos hacía parecer de torso para arriba humanas. Me di la vuelta y lo vi hundiéndose y mirándome, se veía paz en sus ojos. No debía haberlo hecho y lo hice. Mis pulmones me abandonaron, tuve que salir del agua usando mis branquias. No funcionaban bien, jamás las había usado. Lo dejé en el puerto… Y aquel día, aquella noche, me volví pez y me acerqué al agua. Y aquel día, aquella noche, en el agua, morí siendo pez.

sirenas


Las sirenas han sido personajes famosos de la mitologia por ser mujeres hermosas que seducen a los hombres con sus hermosas voces para guiarlos a la perdicion.Las sirenas vivían en la isla de Artemisa, donde descansaban los restos de los marineros que habían sido atraídos por sus cantos, los cuales anunciaban engañosamente los placeres del mundo subterráneo.La transformación que sufren las sirenas se debe a un enfrentamiento con las musas. Durante una competición de canto, las musas desplumaron a las sirenas y éstas, humilladas, se lanzaron al mar para quitarse la vida.Después de la caída del Imperio Romano, las sirenas empiezan a adoptar la forma actual de mujer con cola de pez.

LAS SIRENAS: ¿VERDADES O MENTIRAS?

jueves, 4 de marzo de 2010

Las sirenas verdadera o mentiras

Por del imaginario colectivo, y por aquello de las leyendas miticas, queremos creer que las sirenas existen o han existido en realidad, pero por desgracia creo que este tema tendrá que seguir formando parte de esos sueños perpetuos de la humanidad. Todos hemos he imaginado alguna vez a esas, sirenas intentando engañar con sus cantos a los argonautas de la Odisea y como no, puestos a imaginar, el cine y la mitología se han encargado de que en esos sueños las sirenas sean unos seres de una belleza descomunal.Salvan a los desvalidos marineros en el último momento para depositarlos con suavidad en las arenas de alguna playa desierta. Poco o casi nada conocemos las profundidades marinas , muchas ecpecies quedaban por descubrir y a la mayoria de elas posiblemente nos sorprendan por su morfoligia y sus caracteristicas, pero dudo mucho que aprezca una bella ariel en la redes de algun pesquero.En general esots alimanitos de las prfundidades se pueden calificar de de muchos modos , menos de bellezas descomunales. No se sabe muy bien cuando comenzo el mitos de las sirenas ni porque, quizas en aquellos siglos en lso que el miedo al mar y las leyendas, se propagaban en los mesones ayudadas por las pintas de cerveza negra entre rudos marineros,que no dudaban en aseguras averlas visto allende los mares transformando sus paupérrimas travesías en grandes aventuras, quizás para emular aquellos aquellos fantasticos viajaes d elos cuentos epicos griegos.Loa marineros de Colon aseguraban ver sirenas allí donde solo había Manaties y el bestiario nórdico europeo hacía lo mismo con morsas y mantas marinas.Hoy en día, la red y la propagación de ciertas obras de artistas plásticos, no ayudan a eliminar el mito si no todo lo contrario. En cientos de sitios se pueden encontrar las imágenes de estos artistas asegurando rotundamente que son el descubrimiento del siglo y que claro, si las sirenas existen, también deben de existir los tritones y las hadas y toda la familia de seres mitológicos. Pero la realidad es mucho más cruda que todo esto, y quizás empujada por nuestro empeño nos regala una enfermedad, la sironomelia, para mostrarnos con total crueldad como son las sirenas de verdad.

HISTORIA DE SIRENAS

Jueves, 11 de marzo de 2010

http://goregomezymailcom.blogspot.mx/2010/03/historia-de-una-sirena.html

Historia de una sirena


En el año 558 de nuestra era se capturó en Belfasi Lough (Irlanda del Norte) una sirena, cuya vida había sido insólita. Trescientos años antes fue una muchachita llamada Liban que con toda su familia desapareció bajo las aguas en una inundación. Al cabo de un año de vida en un lago quedó convertida en sirena.

Un día que cantaba bajo las ondas se dio a conocer. La oyeron casuasmente un grupo de pescadores que se adentraron a remo en el interior del lago y la prendieron en su roca. Le dieron el nombre de Murgen, que significa «nacida en el mar» y la colocaron en una enorme pecera para que todo el mundo pudiese contemplarla. Se la bautizó y desde el día de su muerte todos la llamaron «Santa Murgen» y le agradecían infinidad de milagros.

En 1403 otra sirena se debatía en un bajo fondo cerca Lic Édam, al oeste de Frisia. Según un relato del siglo XVII, acudieron en su ayuda las mujeres del lugar que «la limpiaron quitándole el musgo marino que tenía adherido», jamás pudo aprender a hablar, pero vivió aún 15 años y a su muerte recibió cristiana sepultura en el cementerio de la villa.

En la isla sagrada de Iona, frente a las costas de Escocia, vivía un santo muy conocido a quien visitaba diariamente una hermosa sirena. Estaba enamorada de él y quería conseguir a toda costa el alma de que carecen las sirenas.

El santo le dijo que para obtener un alma tenía que renunciar al mar. Aquello era imposible, por lo que, desesperada la sirena, se marchó para no volver jamás. Pero sus lágrimas quedaron allí y son hoy los verdes y. bellos guijarros que sólo existen en aquella isla.

Las sirenas aparecen en las más remotas leyendas de algunas de las culturas más antiguas. Los filisteos y los babilonios de la Biblia adoraban a dioses con cola de pez.

También aparecen sirenas en las monedas fenicias y corintias. Se dice que Alejandro Magno tuvo aventuras amorosas con bellísimas sirenas, cuando exploraba el fondo de los mares en un globo de cristal. El escritor latino Plinio cuenta que un capitán de César Augusto vio en una playa de las Galias muchas sirenas arrojadas por el mar, muertas sobre la arena.

Los relatos sobre sirenas, de tradición popular, son con frecuencia patéticos. Las infelices sirenas viven solitarias y en determinadas noches adoptan figura humana para acudir a los festejos del pueblo. A veces un desaprensivo logra apoderarse de su tocado o ceñidor encantados con funestas consecuencias.

Sus matrimonios con hombres pocas veces resultan felices. No obstante, en Inglaterra algunas gentes de la costa, especialmente del noroeste de Escocia y de Cornualles, se gloriaban de tener sirenas entre sus antepasados.

En Francia, durante la Edad Media, hubo familias distinguidas que «retocaron» sus árboles genealógicos para alegar que descendían de la sirena Melusina, esposa de Raymond, pariente del conde de Poitiers.

Pero también estos amores tuvieron un fin trágico. Una de las estipulaciones matrimoniales especificaba que Raymond había de separarse de Muselina los sábados. Durante varios años vivieron felices hasta que Raymond, impulsado por las murmuraciones, espió cierto sábado a su mujer por el ojo de la cerradura cuando tomaba su baño.

Melusina se hallaba en el agua y lucía una imponente cola de pez. Al verse descubierta, gritó desesperada y huyó por las celosías. Raymond jamás la volvió a ver, a pesar de que volvía cada noche para dar de mamar a sus hijos. Las nodrizas veían su figura resplandeciente con una cola escamosa azul y blanca, que se cernía sobre las cunas.

Algunos marineros procedentes de tierras y mares lejanos, afirmaban con frecuencia haber visto sirenas y “esposas del mar”. En 1717 se publicó en Amsterdam una obra con abundantes ilustraciones sobre la vida marina en los mares indostánicos. En ella se describe con detalle a una “esposa del mar”, Dice así: «Esposa marina: monstruo parecido a una sirena, capturado cerca de la isla de Borneo, en el departamento de Ambione. Medía 1,49 metros de longitud. Vivió cuatro días y siete horas en un recipiente con agua. De vez en cuando lanzaba pequeños chillidos parecidos a los de un ratón. Se negó a comer aun cuando se le dieron pececillos, caracoles, cangrejos, langostas, etc.»

Dicha criatura tenía cabello color de alga, piel olivácea y membranas del mismo color entre los dedos. Ceñía el talle con fina franja de pelo anaranjado y bordes azules. Tenía aletas verdes y rostro gris. Una delicada crin de cabellos rosados corría a lo largo de su cola.

En el siglo XIV, cierto africano logró salar su vida simulando tener naturaleza de sirena. Fue el rey Chen, cacique de Benín (hoy parte de Nigeria), que quedó paralítico.

Según la costumbre de su tribu, los reyes que envejecían y enfermaban eran sentenciados a muerte. Pero el astuto monarca declaró ser la reencarnación de una divinidad de los mares y tener las extremidades del amia, o pez del fango. Con tal excusa no se veía obligado a andar y ocultaba sus piernas. Museo Británico de Londres, una estatua le representa de este modo.

Quizás el más pingüe de los negocios, basado en el mito de las sirenas, fue realizado hacia 1830 por un taxidermista de Londres. Disecó una piel horrible que afirmaba haber pertenecido a un ser mitad pez mitad persona. Fue expuesta en un local de Londres y vendida a dos italianos por 10.000 libras esterlinas. Un naturalista de entonces declaró que se trataba de las pieles cosidas de un mono y de un pez.

Esta mezcla de mono y pez fue también la base de un tráfico floreciente de sirenas con que algunos pescadores japoneses se lucraron en el siglo pasado. A Europa llegaban numerosos ejemplares para ser exhibidos en circos y ferias.

La leyenda de las sirenas se remonta seguramente hasta las civilizaciones primitivas, con sus dioses de cola escamosa. Pero su fundamento parece estar en algunos animales marinos de cierta apariencia humana, que exaltaron la imaginación de los antiguos.

El dugong y el manatí, mamíferos marinos tropicales, emergen de las aguas cuando amamantan a sus crías. Ello evoca fácilmente el tema de la sirena que alimenta a su hijo.

Él león marino, que vivé en zonas más frías, gusta de tomar el sol sobre las rocas, mientras lanza extraños chillidos.

Credulidad, imaginación, falsa apreciación... sea cual fuere su origen, el mito de lo sirena quizá no haya muerto. En 1961 la oficina de turismo de Manx (Gran Bretaña) ofreció un premio a quien trajera del mar una sirena por supuesto, viva y coleando.

Manu Torres