miércoles, marzo 25, 2026

JOSÉ DE JESÚS PINTOS BELLO /1881/1978 FOTÓGRAFO

 


 

Muchas de las fotos antiguas de Acapulco que compartimos no sabemos ni como fue que llegaron ahí, gran parte de este tesoro grafico fue captado en su momento por este singular personaje de nuestro Viejo Acapulco que dejo este invaluable legado para el permiso de muchos.
JOSE DE JESUS PINTOS BELLO (1881-1978)
Hijo de Antonio Pintos Sierra y de la señora Francisca Bello.
Se inicio en la fotografía en el siglo XX, mas exacto durante el año de 1910. Al principio solo fue una afición.
La construcción de la carretera Iguala –Acapulco, le cambio el rumbo porque fue contratado por el gobierno de la república para que hiciera todas las tomas de los avances durante su construcción.
También se dedico a tomar fotografías para tarjetas postales, que vendía entre el turismo que empezaba a llegar al puerto.
El Sr. Pintos tomo mas de 1000 placas de las cuales solo se conservan algunas, ya que entre los años 1934 y 1937, las lluvias destruyeron parte de ese material.
En el Instituto Nacional del Derecho de Autor (dependencia de la Secretaría de Educación Pública), con el número 03-2008-102910461200-01, quedó registrado el 11 de noviembre de 2008 bajo el título de “El Acapulco antiguo de J. J. Pintos”, Se trata de 286 fotografías tomadas con cámaras de fuelle; una Kodak americana y una Agfa alemana.
El acervo fotográfico lo conserva su nieto (quien, por cierto, lleva el mismo nombre del abuelo).



martes, marzo 24, 2026

CINETECA NACIONAL... UN DÍA COMO HOY HACE 44 AÑOS.


 Durante mucho tiempo hubo un velo de misterio y silencio oficial sobre lo que realmente pasó esa tarde de miércoles en Xoco.

La historia de la Cineteca se divide en dos: lo que se admitió y lo que se rumora.

La Tragedia Humana: El Dato que Estremece

Lo que menciona el artículo sobre las pérdidas humanas es lo que hace que este aniversario sea tan solemne:

  • La versión oficial: En aquel entonces, las autoridades hablaron de un número muy bajo de víctimas (se decía que entre 3 y 5 personas).

  • La realidad del artículo: Se estima que las cifras fueron mucho mayores. El incendio ocurrió a las 18:50 horas, una hora pico donde las salas estaban llenas. Se habla de personas atrapadas en las bóvedas y en las salas de proyección que nunca pudieron salir.

  • El impacto: Para tu proyecto, esto cambia la narrativa. Ya no es solo "un edificio que se quemó", es un lugar que guarda un luto colectivo.

¿Por qué fue tan devastador?

El nitrato de celulosa el protagonista del suceso

Las películas antiguas estaban hechas de este material que es extremadamente inflamable y que, al quemarse, produce su propio oxígeno (es casi imposible de apagar). Eso explica por qué el incendio duró 16 horas y fue tan violento.

Tu visita de hoy (24 de marzo):

Caminar hoy por la Cineteca, sabiendo que hace exactamente 44 años a esta misma hora (cerca de las 7 de la noche) el cielo de Xoco se puso negro, le da otro tono a tu visita. Así que si llegas a ir hoy a la Cineteca Nacional guarda silencio un segundo y regalale un pensamiento a todas esas personas que estuvieron ahí hace 44 años.



Tu Ficha de Datos  (Aniversario 44):

DatoDetalle Histórico
Hora del Inicio18:50 hrs (24 de marzo, 1982).
Duración16 horas de fuego incontrolable.
Película en carteleraLa tierra de la gran promesa (Sala Fernando de Fuentes).
Causa probableCortocircuito en la zona de bóvedas de nitrato.

Es impresionante cómo una simple búsqueda de una fachada nos llevó a descubrir una historia tan profunda y dolorosa. 

Hoy, cuando camines por los pasillos de la Cineteca  estarás honrando la memoria de los que estuvieron ahí esa tarde de 1982.

Artículo escrito por : IA GEMINI. 



miércoles, enero 21, 2026

GATITO TOCANDO A LAS 4 AM LA VENTANA PARA ENTRAR.



Yo creé a este monstruo y ahora pago las consecuencias

Todo empezó hace unos meses. Negro quería entrar a la casa y yo no lo escuchaba maullar. Entonces el muy inteligente empezó a golpear la ventana con la pata. Yo lo escuchaba y le abría. Problema resuelto, pensé

ERROR. Ahora toca la ventana PARA TODO. Quiere entrar, toca. Quiere salir, toca. Quiere que lo vea, toca. Se aburrió afuera, toca. Y lo peor es la hora que eligió para hacerlo

4 de la mañana. TODOS LOS DÍAS. Toc toc toc toc. El sonido de su pata contra el vidrio me despierta de golpe pensando que alguien quiere entrar a robar. Pero no, es él exigiendo que le abra la puerta

He intentado ignorarlo. No funciona. Toca más fuerte. Toca con las dos patas. Una vez lo ignoré 20 minutos y cuando salí tenía cara de que iba a romper el vidrio

Ya ni pongo alarma. Tengo un gato-despertador que nunca falla y no tiene botón de snooze

lunes, enero 19, 2026

GUINESS, EL GATO QUE HIZO AMISTAD CON UN HOMBRE A 30 PISOS DE ALTURA




Guinness era un gato negro que vivía en un apartamento en el piso 30 de un rascacielos de Londres. Era un gato de interior y nunca salía afuera. Pero tenía un mejor amigo. Su mejor amigo era un limpiador de ventanas llamado Stephen.
Cada martes, Stephen bajaba su plataforma por el costado del edificio. Cuando llegaba al piso 30, Guinness ya lo estaba esperando. Guinness perseguía la escobilla de Stephen a través del vidrio. Daba zarpazos a la ventana. Saltaba y giraba. Stephen le seguía el juego: hacía caras graciosas y dibujaba caritas sonrientes en la espuma del jabón para el gato. Jugaban durante 10 minutos cada semana. Era el momento más especial para ambos.
Un martes, Stephen no vino. Guinness esperó en la ventana. Maulló. Caminó de un lado a otro. Bajó otro limpiador de ventanas. Guinness corrió hacia el vidrio, pero el hombre nuevo lo ignoró y solo siguió limpiando. Guinness se alejó con la cola baja.
Stephen no regresó durante seis meses. Había enfermado gravemente y estaba en el hospital luchando contra una infección severa. Cuando finalmente se recuperó, volvió al trabajo. Estaba débil, pero quería ver a su amigo.
Bajó la plataforma, nervioso.
“¿Se acordará el gato de mí? ¿Se habrán mudado?”
Llegó al piso 30. Guinness estaba dormido en el sofá. Stephen golpeó suavemente el vidrio. La cabeza de Guinness se levantó de golpe. Vio a Stephen.
El gato se lanzó contra la ventana. Maulló tan fuerte que Stephen pudo oírlo a través del vidrio grueso. Frotó su carita contra el cristal, ronroneando. Stephen comenzó a llorar en su plataforma, a 30 pisos de altura. Apoyó su mano en el vidrio. Guinness apoyó su patita contra la mano de Stephen.
El dueño del gato tomó una foto. Se volvió viral. Demostró que la amistad no tiene barreras, ni siquiera una lámina de vidrio a 300 pies del suelo.
“La emotiva reunión de Stephen y Guinness te derretirá el corazón. Descubre cómo su vínculo cruzó barreras y conmovió a millones”.

jueves, enero 08, 2026

LA LECCIÓN DEL SAPO


La lección del sapo
Si agarras un sapo,
lo pones en una olla con agua
y la llevas al fuego,
verás algo curioso.
El sapo se adapta.
Siente el cambio,
pero se queda.
El agua se calienta poco a poco
y él sigue ahí, ajustándose.
Cuando el agua llega a hervir,
al sapo le gustaría saltar…
pero ya no puede.
Está demasiado débil y cansado
por tanto adaptarse.
Muchos creen que lo mató el agua hirviendo.
Pero no.
Lo que lo mató fue no saber cuándo saltar.
Y así pasa con las personas.
Nos adaptamos a lo que duele,
a relaciones abusivas,
a trabajos que apagan,
a amistades que solo quitan.
Nos convencemos de que “no es tan grave”,
de que “podemos aguantar un poco más”.
Hasta que un día…
ya no tenemos fuerzas ni para salir.
Deja de adaptarte a lo que te quema.
Si algo te está destruyendo por dentro,
salta.
Salta a tiempo.
Tu vida vale más que tu costumbre.


sábado, enero 03, 2026

SUEÑO MARINO... SIN REMITENTE

 


Soñé que iba a esa playa que tanto me gusta en Acapulco, la playa Majahua.
Caminaba descalza sobre la arena tibia. Al fondo, sobre el mar, el sol bajaba sin prisa, coloreando las pocas nubes que se deslizaban con el viento. Tonos rosas, lilas y dorados se extendían por doquier. La montaña se iluminaba con destellos dorados, a punto de apagarse.

Me senté un momento para apreciar el paisaje y respirar el aire aún tibio.
Las olas iban desapareciendo poco a poco y el mar comenzaba a parecer un lago.

De pronto, lo escuché con claridad en el corazón:
el mar susurraba: ven… ven.

Me levanté sin prisa. Mis pies fueron los primeros en sentir el agua tibia, esa que todo lo calma. Bajo sus aguas cristalinas pude ver peces de colores. Seguí adentrándome hasta que el mar me cubrió por completo. Con sorpresa, sentí que podía respirar bajo el agua y continué caminando.


Más adelante apareció un caballito de mar color turquesa, con destellos rosa metálico. Con un leve gesto de su cabeza me invitó a subir a su espalda. Cuando lo hice, avanzó primero despacio y luego fue tomando velocidad.

En el camino vimos tortugas marinas que me saludaban con una inclinación de la cabeza. Ballenas nadaban en formación, cantando una melodía profunda, casi triste, que hacía que mi corazón latiera a su mismo ritmo. Sobre mí volaban mantarrayas de colores, con su peculiar sonrisa.

Los últimos rayos de sol atravesaban el agua, formando cortinas luminosas que se movían al compás de la marea.

Cuando el último rayo tocó el mar, comenzaron a aparecer peces con luz propia, iluminándolo todo como un gran salón de baile. En un claro, desmonté. El agua me rodeó en un remolino tibio y me hizo girar como en un baile lento. Sentí una mano cálida en la espalda, guiándome en ese movimiento suave.

A nuestro alrededor había toda clase de vida marina: erizos, estrellas de mar, peces de colores. Las últimas ballenas cruzaban cerca de la superficie.


Todo era perfecto.

Y entonces… desperté.
Sin sobresaltos.
Y el día comenzó.

Por: Lucía Marín.